miércoles, 13 de mayo de 2015

Pantalón Capri, un básico con historia.



Hay una prenda básica e imprescindible en esta época del año, es el pantalón capri. Versátil y distinguido, es un must que cada temporada se reinventa y se convierte en el aliado perfecto para esos días en los que aún cuesta lucir piernas.
A medio camino entre el tobillero y el pirata guarda como toda prenda icónica una historia de éxitos y celebridades.
Hay un nombre al que se le atribuye la creación de este pantalón, es Sonja de Lennart, diseñadora alemana que creó este modelo en 1948. Fue innovadora y revolucionaria para su época ya que hizo el pantalón ceñido, con dos aberturas laterales que le aportaban un toque sexy y lo alejaban del corte típicamente masculino.  
Por aquel entonces se pudo ver a la mítica Audrey Hepburn luciendo pantalones capri en ‘Vacaciones en Roma’ y ‘Sabrina’.
Más adelante una modelo de Balenciaga y Balmain y diseñadora de ropa deportiva llamada Gloria Sachs, descubrió estos pantalones durante su luna de miel en Capri, le gustaron tanto que decidió exportarlos a Estados Unidos.
Los dorados 50 fueron la época estrella de esta prenda. Marilyn Monroe, Briggitte Bardot, Ava Gadner, Elisabeth Taylor, Jacqueline Kennedy, Grace Kelly o Sofía Loren. Todas llevaron el pantalón capri.
Diseños universales que serán eternos.









Fotografías:

Vogue
Pinterest
Pleasure Photo

martes, 5 de mayo de 2015

Cara Arana, un paraíso en el Pirineo Aragonés


A veces nos empeñamos en buscar lejos la felicidad, en querer encontrar en otros lugares lo que creemos que no tenemos, en volar para lograr sentirnos bien, en creer que lejos de donde estamos, las cosas, o los destinos, quizá las coincidencias serán mejores. Y a veces nos equivocamos.

Podría escribir sobre felicidad con solo recordar el lugar del que voy a hablar hoy, escribir sobre el significado de tranquilidad y hacer un artículo más poético que de costumbre con solo describir la paz que he llegado a sentir en este maravilloso lugar. Podría hacerlo, y aún así sería difícil de describir.

A veces no hay que irse lejos para sentir que formas parte del universo. Hay un lugar mágico, y está en España.

Nunca había estado en Huesca, y mucho menos podía imaginar que encontraría un sitio como este. Quizá sea un poco exagerada, me queda medio mundo para descubrir, pero lo que sí se, es que este es un lugar 100% recomendable si uno quiere olvidarse de la rutina, aunque sea por unos pocos días.

En Albella, municipio de Fiscal en Huesca, cerca del Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido, se encuentra la Casa Arana, un pequeño alojamiento rural de tan solo seis habitaciones y que comparte vida con tan solo seis casas y unos pocos vecinos. Al frente están Carla y Julian, que dejaron su vida en Madrid y su trabajo en una taberna de Lavapiés para vivir al borde de los Pirineos y realizar un nuevo proyecto de vida. 



El paraje es espectacular, nos alojamos en una habitación con vistas a la ermita de San Urbez, y a nuestros pies el Valle de Ara con La Peña Montañesa y el Macizo de Cotiella en todo su esplendor.

Caminando se puede llegar a un paraje idílico, un puente colgante sobre el Río Ara y restos de pueblos abandonados que quedaron por la construcción de un embalse que nunca se llegó a hacer realidad.



Muy cerca se pueden recorrer pueblos como Boltaña o Biescas, y por supuesto descubrir las maravillas naturales que ofrece el Valle de Ordesa con sus cascadas y sus bosques de hayas.

Ver las estrellas, respirar aire puro, contemplar la inmensidad debería ser imprescindible, necesario y quizá obligatorio. Porque así uno, al menos durante unos días, no necesita nada más.