lunes, 10 de diciembre de 2012

La magia de las prendas vintage


Aquellos felices años 20, la época de los vestidos vaporosos, los collares de perlas que Coco Chanel hizo imprescindibles, ese tiempo en el que las mujeres paseaban estilo y sofisticación y la moda pasaba a ser la inspiración de hoy. O los años cincuenta con sus tocados, sus faldas de tul, los 60 y sus carmines rojos, e incluso los 90 con los pantalones de talle alto y las americanas masculinas. 
Quizá sea un tópico, pero cierto, todo vuelve y todo se reinventa. ¿Qué tendrá lo retro que tanto engancha?

Vintage se ha convertido en una palabra recurrente en el mundo de la moda. Ahora todo respira ese toque de nostalgia vintage que nos hace ser un poco únicos. Los peinados son vintage, las novias quieren llevar los vestidos de su abuela y la fotografía quiere volver a ser en blanco y negro. Y es que no hay nada como lo antiguo, lo que pervive al tiempo.

Hace unas semanas estuve en una de esas ferias llenas de reliquias, con prendas que llevan detrás una historia guardada pero siempre misteriosa. Vestidos, bolsos e incluso zapatos desgastados por los pies de alguien que quizá llevo una vida interesante. Ahí queda la sorpresa.
Y entre tanto donde rebuscar encontré mi particular tesoro, un bolso de Christian Dior que ahora me pertenecería a mi, vidas compartidas por la misma prenda pero con distintas circunstancias.
Algo tienen todas esas cosas vintage que nos rodean, llevan en sí la historia más real, la que un día alguien vivió.

La feria de la que hablo fue "Little Black Dress", un pequeño homenaje a ese vestido esencial en el armario de cualquier mujer que ha revolucionado el mundo de la moda desde que Coco Chanel lo creara en 1926. Tuvo un comisario de altura, Lorenzo Caprile que junto con los más de 40 puestos de moda vintage exhibió vestidos de su colección personal en honor al LBD, y también se pudo ver alguna colección de sus vestidos de novia.
Un placer para la vista encontrar prendas como estas...





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