viernes, 17 de junio de 2011

La banda que cambió mi vida






Hace unos 3 años, aterricé en Madrid para instalarme definitivamente. Estaba un tanto perdida, no acababa de encontrar mi sitio en esta ciudad. Un día por casualidad escuché tararear una canción muy propicia para la situación en la que me encontraba, se llamaba "Un día en el mundo". La escuché sin más, no presté apenas atención hasta que otro día, por la misma casualidad que la anterior,  encontré un videoclip en TV que me cautivó.  Ni siquiera creo que fuera el video, si no la letra, la canción en sí. Se me erizó la piel y me dieron ganas de cambiar el mundo, o mi rumbo, era "Sálvese quien pueda"
Tuve entonces la necesidad de comprar el disco y saber quienes estaban detrás. Recuerdo perfectamente la sensación de montar en el coche, romper el envoltorio y todo lo que vino después… No dejé de escucharlos durante días, meses… no podía cambiar de disco.
Luego vino el bucear durante horas para saberlo todo, encontrar versiones incluso mejores que las que había oído y ponerlas por todas partes. Pronto supe que Vetusta Morla se habían hecho a ellos mismos, que un montón de discográficas se permitieron el lujo de rechazarles, y que para lanzar sus letras al mundo tuvieron que producirse por si solos. Y de ahí nació su magia. 
Enseguida empezaron a darle en los morros a todos los que no habían creído en ellos, y a ser esenciales. En cualquier lugar donde había un poco de criterio musical, ellos tenían que estar. "Un día en el mundo" se convirtió en uno de los mejores discos del pop- rock independiente nacional y una fila de premios le siguieron. Los de Tres Cantos desbordaban de una manera sinigual. Y se lo merecían, se lo merecen.
Sus seguidores hemos tenido que esperar, y mucho (preguntándonos si realmente lo nuevo podría superar a lo anterior). Un año componiendo más de 30 canciones y de ahí elegir 12 dan la fórmula de "Mapas". O lo que es lo mismo;  Lo que te hace grande en Los días raros, lo que escuchas en Cenas ajenas antes de pasear por Baldosas amarillas, mientras pienso en tu Maldita Dulzura, y me doy cuenta de Mi Suerte.
La vieja tortuga de "La Historia Interminable" "Morla" (de ahí viene su nombre) nunca se imaginó que llegaría tan lejos, pasito a pasito tras 9 años de largo recorrido. Ni siquiera pudo pensar que dos enamorados se besarían detrás de "Iglús sin Primavera", y que harían de ella una de sus bandas sonoras.
Ni tampoco yo pude creer que todas estas canciones pudieran cambiar mi vida…

Pero ya lo han hecho.









1 comentario:

Montserrat dijo...

¡Qué buenos son y cuanto me gustan!aposté por ellos antes de que recibieran el premio "ojo crítico" de rne, estaba deseando escuchar el disco nuevo y... ¡ya lo tengo! ¿por qué la gente empeñada en colocar etiquetas los llama "pijo-indie"?